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lunes, 6 de mayo de 2013

Sobre los escraches

En las últimas semanas se ha criminalizado –principalmente desde el gobierno, algunos medios de comunicación y destacados líderes del Partido Popular– a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca en su campaña de escraches. Ante acciones pacíficas, de personas pacíficas que hacen uso de su libertad de expresión y del derecho de manifestación, se han contrapuesto numerosas críticas, algunas de las cuales incluían graves acusaciones infundadas. Filonazis o filoterroristas han sido algunos de los adjetivos más insultantes que han dirigido a compañeros de otras ciudades y son muestra del profundo desconocimiento de los cimientos democráticos que deben existir en un Estado moderno y el respeto que deben mostrarse a los movimientos sociales, especialmente en momentos de crisis.

Juristas, politólogos o periodistas han reflexionado sobre esta campaña de descrédito e insulto sufrida por la PAH. A continuación señalamos algunos artículos de interesante lectura:

«...el derecho de manifestación o concentración en lugares públicos es un derecho fundamental reconocido en el art.21 de la Constitución y desarrollado por la LO 9/83 de 15 de julio; regulado en el Convenio Europeo de Derechos Humanos de 4 de noviembre de 1950 (art.11); en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos de Nueva York de 19 de diciembre de 1966 (art.21); y más recientemente en el art.12 de la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea.»

«...nos hallamos ante una forma de protesta pacífica, en la vía pública y dirigida frente a quien tiene una responsabilidad pública, con la finalidad de defender los Derechos Humanos o cualquier otra reivindicación legítima.»
«Esta percepción tan generalizada de lo que es democracia suele presentarse en un argumentario más elaborado, indicando que la democracia es un sistema de leyes que deben obedecerse, y por lo tanto, todo comportamiento que no siga tales leyes es considerado antidemocrático. Esto es lo que en realidad está diciendo la Sra. Cospedal, en un estilo y narrativa mucho más vulgar y directo, llamando nada menos que nazis a aquellos que protestan por la aplicación de las leyes, a pesar de que son manifestaciones no violentas que denuncian a los gobernantes que aplican tales leyes, estén éstos donde estén.»

«Si España tuviera un Estado auténticamente democrático, además de tener leyes electorales más representativas, habría referéndums decisorios, que podrían debatirse (en unos medios más plurales que los que hoy existen en España), siendo tal debate las bases para la decisión popular.»
«Seguramente, los desahucios representen la manifestación más despiadada de la neoliberalización del país. Se trata de miles de familias a las que los bancos, en virtud de una Ley Hipotecaria que hasta la Justicia europea ha considerado “abusiva e ilegal”, expulsan de sus hogares por no poder hacer frente al pago de sus hipotecas, con la complicidad de los poderes públicos.»

«No es violenta la expulsión forzosa de familias de sus hogares o la represión de estas manifestaciones con la Unidad de Intervención Policial (UIP, antidisturbios), y sí es violenta la ira con la que los desposeídos interpelan públicamente a los responsables políticos.»
«La dureza de la respuesta del PP a los escraches es muy lógica. La derecha entiende siempre muy rápido las cosas del poder. La legitimidad del sistema político español está en cuestión. Cuando los esclavos dejan de interiorizar su condición, el amo ya no puede dormir tranquilo.»

«El escrache es una forma de desobediencia civil. Cumple las tres reglas que marcó Habermas para que sea tal y no caiga en otras formas de desobediencia que carecen de legitimidad: son pacíficas, lo que se reclama tiene carácter universal —no se reclama en exclusiva para uno mismo, sino para todos— y se está dispuesto a asumir las consecuencias de los propios actos. La desobediencia civil es una válvula de seguridad democrática. Surge cuando las demandas sociales van por delante de las leyes y del comportamiento político institucional. Las leyes que ayer nacieron para defender a los políticos del acoso de los monarcas absolutos -inviolabilidad, inmunidad, fueros especiales- se han convertido hoy en formas de privilegio.»

«¿Por qué los jueces son tan solícitos para algunas cuestiones y, en cambio, han tolerado la ruina del país consumada por Zapatero y Rajoy? ¿No cabría situar en la inconstitucionalidad a dos partidos, PSOE y PP, que han dinamitado el carácter social de nuestro país recogido en el artículo 1 de la Constitución?»

«Déjenme repetirlo: los escraches son el penúltimo intento amable de un pueblo que quiere hacerse escuchar. Con los escraches, el escenario, en cualquier caso, se clarifica: los diputados que no soporten la cercanía de los electores, que se marchen. En democracia, es el pueblo el que manda.»
«Es importante que no perdamos de vista en ningún momento que los escraches no son la causa del drama social español, sino que son su consecuencia. La “ agresividad ” del escrache emerge cuando ninguna otra vía legal es posible, o cuando la ley (tal como en el caso de los desahucios) sencillamente consagra una situación de exclusión y violencia intolerables. Sorprende aún que en España la población no esté mucho más desesperada. Podríamos hablar, en este sentido, de los brutales recortes en salud y en educación, de la precariedad laboral (fruto de una reforma de flexibilización laboral) y del paro del 27%. Sin embargo, cuando hablamos de violencia nos referimos, en este caso, a que, a partir de la aplicación de una ley de Ejecución Hipotecaria, el Estado español está produciendo suicidios, desahucios y dramas familiares vulnerando el derecho a una vivienda digna (la cual es, por otra parte, un derecho humano fundamental).»

Nota: Los textos citados corresponden a sus respectivos autores. La opinión de los mismos no necesariamente coincide con la PAH Palencia o las diversas Plataformas de Afectados de las Hipotecas a nivel estatal.

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